Vinha Boutique Hotel es el nuevo cinco estrellas que te espera en Oporto. Ubicado en una antigua quinta reformada, el lujo aquí es poder dormir entre piezas de diseño

Vinha Boutique Hotel es el nuevo cinco estrellas que espera en Oporto, en la revitalizada área de Vila Nova de Gaia. Situado en una antigua quinta reformada, el lujo está servido en unas habitaciones que son puro diseño. Y paz.
Cuando llegas a las puertas de Vinha Boutique Hotel sientes que has descubierto un pequeño secreto. ¿Cómo es posible que a solo 10 minutos en coche de Oporto uno se teletransporte a la paz más absoluta?
El motivo es la rehabilitación de la Quinta da Fonte da Vinha, una joya del siglo XVI con un área de 3,5 hectáreas y muchas áreas verdes, en Oliveira do Douro.
Mirando directamente al Duero que divide Gaia de Oporto, el nuevo hotel es un espacio integrado entre jardines, con un idílico estanque y mágicas vistas.

UN DISEÑO PROTAGONISTA
La casa que una vez fuese lugar de trabajo de monjes se une a un edificio de nueva construcción de líneas rectas que emulan las terrazas del vecino Duero, dando lugar a un cinco estrellas de tan solo 38 habitaciones.
El lujo está servido en cada rincón de Vinha Boutique, tanto en sus detalles –como las amenities de la distinguida firma británica Jo Malone– como en el interiorismo de cada espacio. No podía ser de otra forma que este hotel sea puro diseño, pues la dueña es experta en decoración.
La paz que se cierne dentro y fuera de este hotel va de la mano de unos sofisticados interiores y un cuidado paisajismo que integra a la perfección los dos edificios con el entorno.

Lo demuestra el mismo lobby de entrada, donde una chimenea calienta un acogedor salón lleno de obras de arte y libros de diseño. O los espacios que dan acceso a las estancias, bañados de rincones propios de la alta burguesía del siglo XIX.
El pasado espera en algunas estancias, pero no en todas. Porque, dependiendo de la que haya tocado –o elegido– el huésped, cada una destila una personalidad propia. Además, 19 de ellas son verdaderos emblemas decó con nombre propio.

Y es que algo más de la mitad de las habitaciones han sido diseñadas como grandes casas de moda. ¿Qué quiere decir esto? Que la suite Missoni, por ejemplo, es un conjunto de elegante mobiliario donde prácticamente todo lleva la firma italiana.
Lo mismo ocurre con las habitaciones inspiradas en Hermès, Etro, Ralph Lauren, Manuel Canovas o Christian Lacroix.


La idea es que el cliente pueda volver una y otra vez, y siempre tener una experiencia diferente, ya sea a golpe de elegantes papeles pintados, de mobiliario moderno o de idílicas tinas con vistas.
Sea cual sea la opción escogida, una cómoda cama y un baño de ensueño invitarán a olvidarse de todo.
ESPACIOS COMUNES DE LUJO
En cuanto a espacios comunes, el hotel cuenta con el Restaurante Vinha, el Bar Reserva y el Spa Sisley Paris, el primero de la casa francesa en el norte de Portugal. Pero vayamos por partes.
Unos techos de papel pintado donde la naturaleza manda son el telón de fondo del restaurante Vinha. Decorado con elegante estilo barroco, bancadas invitan a sentarse a degustar las creaciones del chef Renato Cunha.

El también propietario de Ferrrugem, en Famalicão, es el chef ejecutivo del Vinha Boutique Hotel y autor de una carta con opción de menú degustación donde la cocina tradicional portuguesa con toques actualizados e internacionales es el hilo conductor.
Así, en sus cinco momentos el bacalao, lubina o cabrito no faltan. Tampoco un maridaje con vinos del país luso. Una carta corta pero de platos con mucho sabor donde los productos locales mandan.
No habrá mejor plan para terminar la noche que sentarse en el vecino bar Reserva. Sus techos, cubiertos por un tapiz de Ferreira de Sá, una de las fábricas de textiles decorativos más antiguas de Portugal, decoran un espacio moderno inspirado en un pub clásico donde los cócteles, tanto clásicos como de autor, son los protagonistas.

EXPERIENCIAS ÚNICAS
Su piscina panorámica entre los jardines son palabras mayores. Si el tiempo acompaña, tras rendirse al placer de las vistas del Duero desde una de sus cómodas tumbones darse un paseo por sus románticos jardines será un broche perfecto a la estadía.
Además, no podía el hotel dejar de lado las magníficas instalaciones al aire libre en las que se encuentra. Así, no faltan experiencias en plena naturaleza como comidas cocinadas al fuego en tradicionales ollas de hierro fundido o picnics para disfrutar al aire libre en el recinto del hotel.
Pedir una bicicleta en la recepción y deleitarse con un paseo a las orillas del Douro es otro de los planes que harán de la escapada inolvidable. Y en un futuro cercano, se podrá solicitar servicio de barco y disfrutar de un paseo privado desde el muelle del hotel.

Por supuesto, guardarse espacio para probar su Spa Sisley Paris es obligatorio. Con 500m2, las instalaciones incluyen un circuito (90min – 35€) con piscina interior, piscina Vitality, sauna, baño turco, hammam, fuente de hielo, ducha de sensaciones y zonas de relajación.
Sus masajes son de otro mundo. En una de sus cuatro cabinas de tratamiento se pueden probar masajes relajantes, exfoliantes o envolturas. Además, no falta un coqueto gimnasio. Si viajas en familia, los adultos pueden disfrutar del spa mientras los niños pasan el rato acompañados de una niñera en el Kids Room.

